Pensamiento de la semana

  “Tú eres tu único obstáculo. Ten paciencia contigo mismo.”

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Cuento: Todo a su tiempo

Un hombre encontró un capullo de mariposa y se lo llevó a su casa para poder ver a la mariposa cuando saliera de él. Un día vio que había un pequeño orificio; entonces, se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por hacerlo más grande y poder salir.

El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado. Entonces, el buen hombre decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera hizo el agujero más grande, de manera que la mariposa pudiera salir del capullo. Sin embargo, al salir, ella tenía un cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas. El hombre esperaba que las alas se desdoblarían y que el cuerpo se contraería al reducir lo hinchado que estaba, pero no sucedió ninguna de las dos situaciones y la mariposa solamente pudo arrastrarse en círculos, con su cuerpecito hinchado y las alas dobladas. ¡Nunca pudo llegar a volar!.

Lo que el hombre no entendió, en su bondad, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida  por la mariposa para salir por el diminuto agujero era la forma en que la naturaleza enviaba fluidos al cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes, y luego pudiese volar. Obtener la libertad y poder volar era algo que solamente podía llegar después de la lucha.

 Autor desconocido.

A las mariposas como a l@s niñ@s, deberíamos darles su tiempo para crecer y llegar a ser ell@s mismos. Respetando su evolución, sin nuestras prisas, conseguirán sus objetivos, sus  sueños (no los nuestros) y siempre viviéndolo desde la libertad y la alegría.