Cuento: A tiempo

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.

A partir de aquel instante, comenzó a buscarla.

Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual; luego por el poder y la riqueza; después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino, vio un letrero que decía: “Le quedan dos meses de vida.”

Aquel hombre cansado y desgatado por los sinsabores de la vida, se dijo:

– Estos dos meses los dedicaré a  compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean.

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacia de sí mismo por servir estaba el tesoro que tanto había deseado.

Autor desconocido

“Entender que la felicidad viene desde el corazón, que son todos y cada uno de los momentos del día, que depende de la forma en que nos observamos y observamos a nuestro alrededor, que brota desde nuestra paz interior, hace que cambiemos nuestro modo de caminar.”

Cuento: Para reflexionar

El dueño de una empresa gritó al administrador porque estaba enfadado en ese momento. El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado al verla con un vestido nuevo. La esposa gritó a la chica que le ayudaba con la casa porque rompió un plato. La chica dio un puntapié  al perro porque la hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la acera porque obstaculizaba su salida por la puerta. Esa señora fue al hospital a vacunarse contra la rabia y gritó al joven médico porque le dolió cuando le puso la vacuna. El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado. La madre le acarició la cabeza, diciéndole:

– Hijo mío, mañana te haré tu comida favorita. Trabajas mucho, estás cansado y necesitas de una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas para que descanses con tranquilidad. Mañana te sentirás mejor.

A continuación, salió de la habitación, dejándolo sólo con sus pensamientos…

En ese momento se interrumpió el círculo del odio, porque chocó con la tolerancia, el perdón y el amor.

Autor desconocido