La lección del pato

 Cuando dos patos se pelean, al separarse nadan en direcciones opuestas. Después, los dos baten las alas con fuerza varias veces para descargar el exceso de energía acumulada durante la pelea. Una vez que han sacudido las alas se van nadando pacíficamente como si no hubiera pasado nada.

Si el pato tuviera una mente humana, mantendría viva la pelea en sus pensamientos, tejiendo historias. Esta podría ser la historia del pato: “No puedo creer lo que acaba de hacer, se me acercó a menos de unos cuantos centímetros, seguramente se cree dueño del estanque, no tiene consideración alguna por mi espacio privado. Nunca más confiaré en él; la próxima vez con seguridad tramará otra cosa para molestarme; estoy seguro de que ya está tramando algo pero no lo toleraré; le daré una buena lección que nunca olvidará.” Y así continúa la mente tejiendo sus historias, pensando y hablando sobre el asunto durante días, meses y hasta años.

 En cuanto al cuerpo, la lucha no ha cesado y la energía que genera con respuesta a todos esos pensamientos es emoción, la cual da lugar a más pensamientos todavía. Es lo que se convierte en el pensamiento emocional del ego. Es fácil ver lo problemática que sería la vida del pato si tuviera una mente humana.

 Pero es así como viven la mayoría de los seres humanos. Nunca ponen punto final a ninguna situación o acontecimiento. La mente y “mi historia” fabricada continúan con su ciclo interminable. Somos una especie que perdió su camino.

 En toda la naturaleza, en cada flor o árbol, en cada animal, hay una lección importante para nosotros, sin tan sólo nos detuviéramos a observar y oír…

La lección del pato es la siguiente: sacudamos las alas, es decir, dejemos atrás la historia y volvamos al único lugar donde reside el poder: el presente.

Eckhart Tolle

 

Destinity

Este corto lo firman Fabien Weibel, Sandrine Wurster, Victor Debatisse, y Manuel Alligné, cuatro alumnos de Bellecour Ecoles d’art. Su título, Destiny, ya nos dice mucho sobre la posible reflexión a trabajar con nuestros chicos: cada uno es artífice de su propio destino

El sexto sentido

Usa tus ojos para ver la belleza de la vida,
o para ver el interior de las personas…
No los uses para criticar maliciosamente
de cómo se ven o visten los demás,
o para juzgar a las personas,sólo por sus apariencias.
Usa tus oídos, para escuchar a tu prójimo,
y poder ofrecerle una palabra de aliento,
para escuchar los sonidos agradables,
que te ayudan a olvidar las dificultades y edifican tu interior.
No los uses como un arma, o para envenenar a los demás.
Usa tu olfato, para percibir el olor
de las flores, del perfume, del amor…
No lo impregnes, con los malos olores, como lo son el odio,
el egoísmo, la traición.
Usa tu gusto, para saborear el triunfo
de tus metas alcanzadas, de los logros obtenidos
con esfuerzo y dedicación…
No lo uses para saborear, las derrotas de otros.
Usa tu tacto, para sentir y dar amor,
para tocar a las personas con tus deseos positivos,
con tu caridad…
No lo uses para pedir injustificadamente.
El sexto sentido, el más importante,
es el que nos da la sabiduría para distinguir la diferencia
entre los otros sentidos, entre el bien y el mal,
entre dar o recibir, entre construir o desmoronar.
A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar,
olemos sin percibir, probamos sin saborear,
tocamos superficialmente.

” Usa tus sentidos sabiamente,
no se trata de cuántos tengas,
sino de cómo los utilizas.”