Pensamiento de la semana

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CUENTO ZEN

Cuentan que un hombre mayor que había recorrido años y kilómetros en la búsqueda del camino espiritual, topó un día con un monasterio perdido en las sierras.
Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes que le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales. El hombre era analfabeto, muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podría leer los textos sagrados, pero al verlo tan motivado decidieron aceptarlo.
Los monjes comenzaron a darle, sin embargo, tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales…
*Te encargarás de barrer el claustro todos los días* -le dijeron.
El hombre estaba feliz. Al menos, pensó, podría reconfortarse con el silencio reinante en el lugar y disfrutar de la paz del monasterio, lejos del mundanal ruido.
Pasaron los meses, y en el rostro del anciano comenzaron a dibujarse rasgos más serenos, se lo veía contento, con una expresión luminosa en el rostro y mucha calma.
Los monjes se dieron cuenta de que el hombre estaba evolucionando en la senda de la paz espiritual de una manera notable.
Un día le preguntaron:*¿Puedes decirnos qué práctica sigues para hallar sosiego y tener tanta paz interior?* -*Nada en especial.*
Todos los días, con mucho Amor, barro el patio lo mejor que puedo. Y al hacerlo, también siento que barro de mí todas las impurezas de mi corazón, borro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi Alma

EL PUNTO NEGRO

Cierto día, un profesor entra al aula y les dice a los alumnos que se preparen para un examen sorpresa. Todos estaban nerviosos, mientras el Maestro iba entregando la hoja del examen con la parte frontal hacia abajo, de modo que no vieran lo que contenía hasta que él explicara en qué consistía la prueba. Una vez que entregó todas las hojas, les pidió que dieran vuelta a la misma y vieran el contenido. Para sorpresa generalizada era una hoja en blanco que tenía en el medio un punto negro. Viendo la cara de sorpresa de todos sus alumnos, el profesor les dijo:- “Ahora vais a escribir una redacción sobre lo que estáis viendo en ese papel. “Todos se pusieron a pensar y a escribir sobre lo que veían. Terminado el tiempo, el maestro recogió las hojas, las colocó en el frente del escritorio y comenzó a leer las redacciones en voz alta.

Sin excepción se referían al punto negro de diferentes maneras.

Terminada la lectura, el profesor comenzó a hablar de la siguiente manera:

-” Este examen no es para dar una nota, os servirá como lección de vida. Nadie habló de la parte blanca de la hoja, que como veis es la que mayor superficie ocupa, habéis centrado la atención en el punto negro…!”

Esto mismo pasa en nuestra vida, en ella tenemos una hoja en blanco entera, para ver y aprovechar, pero, centramos la mente y la conciencia en los puntos negros!

La vida está llena de cariño y amor, siempre tenemos sobrados motivos para alegrarnos, por nuestra familia, por los amigos que nos apoyan, por los milagros que nos suceden diariamente, y no obstante insistimos en mirar el punto negro.

Ya sea el problema de salud que nos afecta, la falta de dinero, la difícil relación con un familiar o amigo, la corrupción de nuestra clase política, una monarquía bochornosa, la crisis económica creada por una banca que sostiene y financia el poder político…etc.

Los PUNTOS NEGROS son mínimos en comparación con todo lo que diariamente obtenemos, pero ellos ocupan nuestra mente en todo momento.

Saquemos la CONCIENCIA y la ATENCIÓN MENTAL de los puntos negros, aprovechemos el milagro de nuestra vida a cada momento.

Este año será BUENO o MALO, no en función de nuestras circunstancias externas, y negatividad ajena, SINO EN FUNCIÓN DEL USO QUE HAGAMOS DE LAS 365 OPORTUNIDADES QUE TENDREMOS A LO LARGO DE EL.

SEAMOS FELICES POR NOSOTROS MISMOS!!

 

AQUELLOS QUE TE AMAN

“Aquellos que te aman no son engañados por los errores que hayas cometido
o las imágenes oscuras que tienes sobre ti mismo.
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo;
tu integridad cuando estás quebrado;
tu inocencia cuando te sientes culpable;
y tu propósito cuando estás confundido”.
– Dicho africano